jueves, 29 de marzo de 2018

Toxicidad del Glifosato.Riesgos para la salud humana

Toxicología del GlifosatoRiesgos para la salud humana




Por Jorge Kaczewer *
El presente artículo pasa revista a los riesgos que esa sustancia conlleva para la salud humana (toxicidad, efectos cancerígenos y reproductivos, acción mutagénica y contaminación de alimentos), al tiempo que alerta sobre las debilidades en los sistemas nacionales que regulan sobre la bio-seguridad.
Los herbicidas más comercializados en la República Argentina incorporan dentro de su fórmula al glifosato, en razón de que algunos cultivos transgénicos, como la soja por ejemplo, están manipulados genéticamente para desarrollar una resistencia a esa sustancia química. El presente artículo pasa revista a los riesgos que esa sustancia conlleva para la salud humana (toxicidad, efectos cancerígenos y reproductivos, acción mutagénica y contaminación de alimentos), al tiempo que alerta sobre las debilidades en los sistemas nacionales que regulan sobre la bio-seguridad.
Glifosato y herbicidas compuestos:
Los argentinos deberemos enfrentar durante las próximas décadas las consecuencias de haber convertido al glifosato en el herbicida más vendido y utilizado en el país. Recientes estudios toxicológicos conducidos por instituciones científicas independientes parecen indicar que el glifosato ha sido erróneamente calificado como "toxicológicamente benigno", tanto a nivel sanitario como ambiental. Por ende, los herbicidas en base a glifosato pueden ser altamente tóxicos para animales y humanos. Estudios de toxicidad revelaron efectos adversos en todas las categorías estandarizadas de pruebas toxicológicas de laboratorio en la mayoría de las dosis ensayadas: toxicidad subaguda (lesiones en glándulas salivales), toxicidad crónica (inflamación gástrica), daños genéticos (en células sanguíneas humanas), trastornos reproductivos (recuento espermático disminuido en ratas; aumento de la frecuencia de anomalías espermáticas en conejos), y carcinogénesis (aumento de la frecuencia de tumores hepáticos en ratas macho y de cáncer tiroideo en hembras).
A nivel eco-tóxico-epidemiológico, la situación se ve agravada no sólo porque son pocos los laboratorios en el mundo que poseen el equipamiento y las técnicas necesarios para evaluar los impactos del glifosato sobre la salud humana y el medioambiente. También porque los que inicialmente realizaron en EE.UU. los estudios toxicológicos requeridos oficialmente para el registro y aprobación de este herbicida, han sido procesados legalmente por el delito de prácticas fraudulentas tales como falsificación rutinaria de datos y omisión de informes sobre incontables defunciones de ratas y cobayos, falsificación de estudios mediante alteración de anotaciones de registros de laboratorio y manipulación manual de equipamiento científico para que éste brindara resultados falsos. Esto significa que la información existente respecto de la concentración residual de glifosato en alimentos y el medio ambiente no sólo podría ser poco confiable, sino que además es sumamente escasa.
Ante la inminente universalización de un sistema de tratamiento pesticida basado en una única sustancia cuyos impactos tóxicológicos y ecológicos parecen no haber sido evaluados con la profundidad y el rigor suficientes, se hace evidente la urgencia de multiplicar localmente estudios toxicológicos a mediano y largo plazo y dosajes y bio-ensayos en aguas y suelos de nuestra región pampeana, no sólo con respecto al principio activo y el producto tal como sale a la venta, sino también sobre cada uno de los coadyuvantes.
El glifosato, N-(fosfonometil) glicina, es un herbicida de amplio espectro, no selectivo, utilizado para eliminar malezas indeseables (pastos anuales y perennes, hierbas de hoja ancha y especies leñosas) en ambientes agrícolas, forestales y paisajísticos. El uso de herbicidas había evolucionado hacia sustancias cada vez más selectivas a fin de evitar los daños que éstos producen al conjunto de la biota. Sin embargo, debido al progresivo encarecimiento de su investigación y desarrollo, se retornó al consumo masivo de este herbicida no selectivo creado en la década de 1960.
El glifosato ejerce su acción herbicida a través de la inhibición de una enzima, enol-piruvil-shikimato-fosfato-sintetasa (EPSPS), impidiendo así que las plantas elaboren tres aminoácidos aromáticos esenciales para su crecimiento y supervivencia. Debido a que la ruta metabólica del ácido shikímico no existe en animales, la toxicidad aguda del glifosato es baja. El glifosato puede interferir con algunas funciones enzimáticas en animales, pero los síntomas de envenenamiento sólo ocurren con dósis muy altas. Sin embargo, los productos que contienen glifosato también contienen otros compuestos que pueden ser tóxicos.
Todo producto pesticida contiene, además del ingrediente "activo", otras sustancias cuya función es facilitar su manejo o aumentar su eficacia. En general, estos ingredientes, engañosamente denominados "inertes", no son especificados en las etiquetas del producto. En el caso de los herbicidas con glifosato, se han identificado muchos ingredientes "inertes". Para ayudar al glifosato a penetrar los tejidos de la planta, la mayoría de sus fórmulas comerciales incluye una sustancia química surfactante. Por lo tanto, las características toxicológicas de los productos de mercado son diferentes a las del glifosato solo. La formulación herbicida más utilizada (Round-Up) contiene el surfactante polioxietileno-amina (POEA), ácidos orgánicos de glifosato relacionados, isopropilamina y agua.
La siguiente lista de ingredientes inertes identificados en diferentes fórmulas comerciales en base a glifosato se acompaña con una descripción clásica de sus síntomas de toxicidad aguda. Los efectos de cada sustancia corresponden, en algunos casos, a síntomas constatados en el laboratorio mediante pruebas toxicológicas a altas dosis. La mayoría de síntomas se compiló a partir de informes elaborados por los fabricantes de las diferentes fórmulas.
·Sulfato de amonio: Irritación ocular, náusea, diarrea, reacciones alérgicas respiratorias. Daño ocular irreversible en exposición prolongada.
· Benzisotiazolona: eccema, irritación dérmica, fotorreacción alérgica en individuos sensibles.
· 3-yodo-2-propinilbutilcarbamato: Irritación ocular severa, mayor frecuencia de aborto, alergia cutánea.
· Isobutano: náusea, depresión del sistema nervioso, disnea.
· Metil pirrolidinona: Irritación ocular severa. Aborto y bajo peso al nacer en animales de laboratorio.
· Acido pelargónico: Irritación ocular y dérmica severas, irritación del tracto respiratorio.
· Polioxietileno-amina (POEA): Ulceración ocular, lesiones cutáneas (eritema, inflamación, exudación, ulceración), náusea, diarrea.
· Hidróxido de potasio: Lesiones oculares irreversibles, ulceraciones cutáneas profundas, ulceraciones severas del tracto digestivo, irritación severa del tracto respiratorio.
· Sulfito sódico: Irritación ocular y dérmica severas concomitantes con vómitos y diarrea, alergia cutánea, reacciones alérgicas severas.
· Acido sórbico: Irritación cutánea, náusea, vómito, neumonitis química, angina, reacciones alérgicas.
· Isopropilamina: Sustancia extremadamente cáustica de membranas mucosas y tejidos de tracto respiratorio superior. Lagrimeo, coriza, laringitis, cefalea, náusea.
Toxicidad y efectos indeseables:
Toxicidad aguda: La Agencia de Protección Medioambiental (EPA) ya reclasificó los plaguicidas que contienen glifosato como clase II, altamente tóxicos, por ser irritantes de los ojos. La Organización Mundial de la Salud, sin embargo, describe efectos más serios; en varios estudios con conejos, los calificó como "fuertemente" o "extremadamente" irritantes. El ingrediente activo (glifosato) está clasificado como extremadamente tóxico (categoría I).
Las fórmulas conteniendo glifosato producen mayor toxicidad aguda que el glifosato solo. La cantidad de Round-Up (glifosato + POEA) requerida para ocasionar la muerte de ratas es tres veces menor que la de gifosato puro. En cuanto a las formas de exposición, la toxicidad de ambas presentaciones (glifosato puro, fórmulas compuestas) es mayor en casos de exposición dérmica e inhalatoria (exposición ocupacional) que en casos de ingestión.
En humanos, los síntomas de envenenamiento incluyen irritaciones dérmicas y oculares, náuseas y mareos, edema pulmonar, descenso de la presión sanguínea, reacciones alérgicas, dolor abdominal, pérdida masiva de líquido gastrointestinal, vómito, pérdida de conciencia, destrucción de glóbulos rojos, electrocardiogramas anormales y daño o falla renal.
Son frecuentes los accidentes laborales con agroquímicos en todo el mundo. Según un reciente estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud, de un total anual mundial de 250 millones de accidentes laborales, 335.000 fueron accidentes mortales. 170.000 de estas muertes ocurrieron en el sector agrícola, resultando en una tasa de accidentes mortales dos veces mayor que las de cualquier otra actividad
Siendo habitual la exposición laboral a altas dosis de estas sustancias, debería protegerse en forma especial a los aplicadores del producto a los cultivos en lugar de seguir insistiendo las empresas productoras en su argumento respecto de la baja toxicidad del glifosato.
Estudios realizados por científicos independientes han demostrado que el glifosato ha sido erróneamente calificado como "toxicológicamente benigno". La revisión de la toxicología del glifosato conducida por un equipo norteamericano de científicos independientes, Northwest Coalition for Alternatives to Pesticides (NCAP), identificó efectos adversos en todas las categorías estándar de estudios toxicológicos (subcrónicos, crónicos, carcinogenéticos, mutagénicos y reproductivos). Los hallazgos de la NCAP fueron cuestionados mediante el argumento de que estos efectos se constataron debido a que el estándar protocolar exige hallar efectos adversos a la mayor dosis estudiada. Sin embargo, un trabajo sobre glifosato publicado en noviembre de 1998 por Caroline Cox, editora del Journal of Pesticide Reform, describe efectos adversos que no resultaron de este requerimiento: todos fueron constatados a dosis menores a la mayor dosis estudiada.
Por otro lado, los estudios toxicológicos sobre el glifosato requeridos oficialmente para su registro y aprobación han sido asociados con prácticas fraudulentas. En 1976, una auditoría realizada por la EPA descubrió serios errores y deficiencias en estudios conducidos por uno de los más importantes laboratorios norteamericanos involucrados en la determinación toxicológica de pesticidas previa a su registro oficial. La EPA acusó públicamente a Industrial Biotest Laboratories (IBT), laboratorio que condujo 30 estudios sobre glifosato y fórmulas comerciales en base a glifosato (entre éstos, 11 de los 19 estudios realizados respecto de su toxicidad crónica), de falsificación rutinaria de datos y omisión de informes sobre incontables defunciones de ratas y cobayos. La EPA denunció el episodio con 7 años de demora (1983) y escasa repercusión mediática. Sin embargo, informes del Comité de Operaciones Gubernamentales del Congreso norteamericano y sumarios de la Oficina de Pesticidas y Sustancias Tóxicas de la EPA confirman detalladamente la fraudulencia y pobre calidad científica de los estudios de IBT.
Además, la EPA denunció en 1991 que Craven Laboratories, empresa que condujo determinaciones para 262 compañías fabricantes de pesticidas, había falsificado estudios, recurriendo a "trucos" tales como falsificar anotaciones de registros de laboratorio y manipular manualmente el equipamiento científico para que éste brindara resultados falsos. Estudios sobre residuos de Round-up en papas, uvas y remolachas fueron parte de las pruebas cuestionadas. En 1992, el dueño de Craven Laboratories y tres de sus empleados fueron declarados culpables de 20 diferentes causas penales. El dueño fue sentenciado a 5 años de prisión y una multa de 50.000 dólares; la multa para Craven Laboratories fue de 15,5 millones de dólares. Pese a que los estudios toxicológicos del glifosato identificados como fraudulentos ya han sido reemplazados, estos hechos arrojan una sombra de dudas sobre la totalidad de los procedimientos oficiales de registro de pesticidas.
Toxicidad subcrónica: En estudios a mediano plazo con ratas, el glifosato produjo lesiones microscópicas de las glándulas salivales en todo el espectro de dosis ensayado. También se constató aumento de dos enzimas hepáticas, disminución del incremento de peso normal, diarrea y aumento de niveles sanguíneos de potasio y fósforo.
Toxicidad crónica: Estudios a largo plazo con animales demuestran que el glifosato es tóxico. Con dosis altas en ratas (900-1.200 mg/kg/día), se observó disminución del peso del cuerpo en hembras, mayor incidencia de cataratas y degeneración del cristalino y mayor peso del hígado en machos. En dosis bajas (400 mg/kg/día), ocurrió inflamación de la membrana mucosa estomacal en ambos sexos. Estudios en ratones con dosis altas (alrededor de 4.800 mg/kg/día) mostraron pérdida de peso, excesivo crecimiento, posterior muerte de células hepáticas e inflamación renal crónica en machos; en hembras, excesivo crecimiento de células renales. A dosis bajas (814 mg/kg/día), se constató excesiva división celular en la vejiga urinaria.
Efectos cancerígenos: Los estudios científicos públicamente disponibles fueron todos conducidos por o para sus fabricantes. La EPA clasificó inicialmente al glifosato como clase "D" (no clasificable como carcinógeno humano). Posteriormente, a comienzos de la década de 1990, lo ubicó en clase "C" (Posible carcinógeno humano). Actualmente lo clasifica como Grupo E (evidencia de no carcinogénesis en humanos) ante la falta de evidencias según la información disponible. Sin embargo, la controversia respecto del potencial cancerígeno del glifosato todavía continúa.
En sucesivos estudios realizados desde 1979 se encontró: Incremento en tumores testiculares intersticiales en ratas machos a la dosis más alta probada (30 mg/kg/día), incremento en la frecuencia de un cáncer de tiroides en hembras; incrementos relacionados con la dosis en la frecuencia de un tumor renal raro; incremento en el número de tumores de páncreas e hígado en ratas machos. La EPA no relacionó ninguno de estos tumores con el glifosato: consideró que las estadísticas no eran significativas, que no era posible definir los tumores tiroideos como cáncer, que no había tendencia que lo relacionara con la dosis o que no había progresión a la malignidad.
Las dudas sobre el potencial carcinogenético del glifosato persisten, porque este ingrediente contiene el contaminante N-nitroso glifosato (NNG) a 0.1 ppm o menos, o este compuesto puede formarse en el ambiente al combinarse con nitrato (presente en saliva humana o fertilizantes), y se sabe que la mayoría de compuestos N-nitroso son cancerígenos. Adicionalmente, en el caso del Round-up, el surfactante POEA está contaminado con 1-4 dioxano, el cual ha causado cáncer en animales y daño hepático y renal en humanos. El formaldehido, otro carcinógeno conocido, es también producido durante la descomposición del glifosato.
Un estudio reciente, publicado en el Journal of American Cancer Society por eminentes oncólogos suecos, reveló una clara relación entre glifosato y linfoma no Hodgkin (LNH), una forma de cáncer. Los investigadores sostienen que la exposición al herbicida incrementa los riesgos de contraer LNH y, dado el creciente aumento de su uso mundial (en 1998, 112.000 toneladas) desde que se hizo este estudio, urge la necesidad de realizar nuevos estudios epidemiológicos. El hallazgo se basó en un estudio/control de casos poblacionales conducido en Suecia entre 1987 y 1990. Sus autores concluyeron que "la exposición al herbicida incrementa el riesgo de padecer LNH". El aumento en la incidencia de este cáncer detectado en las últimas décadas en países occidentales, ahora también se está viendo en muchos otros países. Según la American Cancer Society, tal incremento alcanzó, desde 1970, la alarmante cifra de un 80%.
Por otro lado, un un informe publicado el 1 de agosto de este año en el boletín digital del Institute of Science in Society de Inglaterra, el Profesor Joe Cummins revela que el alerta sanitario reciente respecto de la presencia de acrilamida tóxica en alimentos cocidos está relacionado causalmente con el glifosato, el herbicida que es tolerado por las cultivos transgénicos más difundidos, tales como la soja Round-Up Ready.
La acrilamida es el ladrillo para la construcción del polímero poliacrilamida, un material muy conocido en los laboratorios de biología molecular por su uso como gel matricial para descomponer fragmentos de ADN en el análisis de secuencias y la identificación de proteínas, procesos que se realizan bajo la influencia de campos eléctricos. A nivel mundial, la poliacrilamida se utiliza en la purificación de aguas para flocular la materia orgánica en suspensión. Recientemente, la Organización Mundial de la Salud convocó a una reunión a puertas cerradas para examinar el hallazgo de niveles significativamente altos de acrilamida en vegetales cocidos. El hallazgo tuvo una repercusión masiva porque la acrilamida es un potente tóxico neural en humanos y también afecta la función reproductiva masculina y causa malformaciones congénitas y cáncer en animales. Los informes de prensa de esa Organización trasuntaron que el hallazgo de acrilamida fue sorpresivo y dedujeron que la contaminación surgió probablemente por la cocción de los vegetales.
Extrañamente, las gacetillas informativas de la Organización Mundial de la Salud no mencionaron el hecho de que la poliacrilamida es un reconocido aditivo de productos herbicidas comerciales (soluciones al 25-30%), agregado para reducir la deriva en el rociado y actuar como surfactante. Los herbicidas en base a glifosato de la corporación Monsanto (por ejemplo, el Round-Up) constituyen un particular motivo de inquietud, ya que el herbicida interactúa con el polímero. La experimentación demostró que el calor y la luz contribuyen a la liberación de acrilamida a partir de la poliacrilamida, y se descubrió que el glifosato influye en la solubilidad de la poliacrilamida, razón por la cual se aconsejó sumo cuidado al mezclar estas dos sustancias.
Las evidencias parecen indicar con precisión que la acrilamida es liberada por la poliacrilamida ambiental, cuya fuente principal se halla en las fórmulas herbicidas en base a glifosato. La cocción de vegetales que han estado expuestos al glifosato utilizado en cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas, o usados durante la preparación del suelo en cultivos convencionales resultaría en una adicional liberación de acrilamida. La situación se ve empeorada por el hecho de que, en los EE.UU., los aditivos tipo poliacrilamida se consideran "secreto comercial" y la información sobre la composición de las fórmulas herbicidas no están al alcance del público.
Acción mutagénica: Ninguno de los estudios sobre mutagénesis requeridos para el registro del glifosato ha mostrado acción mutagénica. Pero los resultados son diferentes cuando los estudios se realizan con formulas comerciales en base a glifosato: en estudios de laboratorio con varios organismos, se encontró que el Round-Up y el Pondmaster (otra formulación) incrementaron la frecuencia de mutaciones letales recesivas ligadas al sexo en la mosca de la fruta; el Round-Up en dosis altas, mostró un incremento en la frecuencia de intercambio de cromátidas hermanas en linfocitos humanos y fue débilmente mutagénico en Salmonella. También se reportó daño al ADN en pruebas de laboratorio con tejidos y órganos de ratón.
Efectos reproductivos: En pruebas de laboratorio con ratas y conejos, el glifosato afectó la calidad del semen y la cantidad de espermatozoides. Según la EPA, exposiciones continuadas a residuos en aguas en concentraciones superiores a 0.7 mg/L pueden causar efectos reproductivos en seres humanos.
Contaminación de alimentos: El peso de las actuales evidencias científicas permite aseverar que la incidencia y severidad de diversos tipos de cáncer, malformaciones congénitas y trastornos neurológicos sería mucho menor si la población no estuviera expuesta a pesticidas a través de la dieta, el agua y el hábitat.
En cualquier país cuyo sistema preventivo sanitario se precia de cuidar realmente la salud de la población, los límites máximos de residuos de pesticidas en los alimentos son vigilados estrictamente. El objetivo de este control es asegurar que los niveles de residuos se mantengan tan bajos como sea posible, reconociendo que ciertos sectores de la población, tales como los niños y los ancianos, pueden poseer una susceptibilidad incrementada y notando que cualquier pesticida puede utilizarse simultáneamente en más de un cultivo. Estudios conducidos por la EPA para evaluar la magnitud de exposición no laboral a pesticidas entre la población general, concluyen que la exposición dietaria es la ruta que genera el mayor impacto.
La exposición dietaria ocurre a través del consumo de alimentos domésticos e importados conteniendo residuos de pesticidas y de la ingestión de agua potable contaminada. La mayoría de expertos sostiene que los residuos de pesticidas en la dieta plantean un muy modesto riesgo para el individuo promedio. El término "promedio" significa una persona adulta, con un estado de salud razonable, que consume una dieta razonablemente apropiada, y que no tiene una predisposición genética, sanitaria o medioambiental ni factores de riesgo inusuales que incrementen su vulnerabilidad a la enfermedad. Esta definición corresponde a aproximadamente dos tercios de la población. Para el otro tercio, los residuos de pesticidas en la dieta incrementan los riesgos de padecer diversos problemas de salud.
Hasta el advenimiento de los cultivos transgénicos tolerantes al glifosato, el límite máximo de glifosato residual en soja establecido en EE.UU. y Europa era de 0,1 miligramos por kilogramo. Pero a partir de 1996, estos países lo elevaron a 20 mg/kg, un incremento de 200 veces el límite anterior. Semejante aumento responde a que las empresas productoras de glifosato están solicitando permisos para que se apruebe la presencia de mayores concentraciones de glifosato en alimentos derivados de cultivos transgénicos. Monsanto, por ejemplo, ya fue autorizado para un triple incremento en soja transgénica en Europa y EE.UU. (de 6 ppm a 20 ppm).
Estos vestigios de glifosato y sus metabolitos en la soja transgénica están presentes también en alimentos elaborados en base a la leguminosa. Los análisis de residuos de glifosato son complejos y costosos, por eso no son realizados rutinariamente por el gobierno en Estados Unidos (y nunca realizados en Argentina). Pero existen investigaciones que demuestran que el glifosato puede ser absorbido por las plantas y concentrarse en las partes que se usan como alimento. Por ejemplo, después de su aplicación, se ha encontrado glifosato en fresas, moras azules, frambuesas, lechugas, zanahoria y cebada. Según la Organización Mundial de la Salud, su uso antes de la cosecha de trigo para secar el grano resulta en "residuos significativos" en el grano; el afrecho contiene residuos en concentraciones 2 a 4 veces mayores que el grano 
Conclusiones:
Merece ser examinado un riesgo adicional para la salud humana planteado por la utilización de este tipo de herbicidas en base al glifosato: nuestra sociedad no ha desarrollado ninguna política o aparato para restringir efectivamente la competitiva carrera biotecnológica, o para regular apropiadamente sus productos o para guiarlos hacia rumbos más seguros o productivos. Esta deficiencia se relaciona también con la falta de criterio científico en la toma de decisiones y en el establecimiento de estándares en la reglamentación sobre bioseguridad. Es el riesgo sanitario resultante de la estrategia implementada por la industria de la transgénesis (basada en la ingeniería genética) para minimizar en el público los miedos ante los diversos riesgos aquí analizados y lograr rápidamente que la gente se acostumbre a comer alimentos transgénicos, una estrategia que en Argentina hoy se materializa bajo la forma de un plan denominado "Soja Solidaria".
Junto con la ayuda alimentaria de enormes raciones de soja elaborada como milanesa, hamburguesa, albóndiga, fideo, raviol, leche, yogur, y queso "de soja", ahora, casi 17 millones de argentinos empobrecidos y hambrientos también recibirán su dosis masiva de glifosato.... La implacable estrategia comercial de la industria nos permite anticipar cómo ésta visualiza su camino hacia un próspero futuro.... a costa de la salud de millones de personas ni siquiera todavía informadas de la existencia de este tipo de productos.
Referencias:
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En: Journal of Pesticides Reform, Volume 15, Number 4, Winter 1995. Northwest Coalition for Alternatives to Pesticides, Eugene, OR. USA. 14 p.14. Cox, Caroline. Glyphosate (Roundup). Herbicide Factsheet. En: Journal of Pesticides Reform / Fall 1998. Vol 18, N° 3 Updated 11/98. Northwest Coalition for Alternatives to Pesticides, Eugene, OR. USA.15. Dinham, Barbara.Resistance to glyphosate. En: Pesticides News 41: 5, September 1998. The Pesticides Trust. PAN-Europe. London, UK.16. Dinham, Barbara. "Life sciences" take over. En: Pesticides News 44: 7, June 1999. The Pesticides Trust. PAN-Europe. London, UK.17. Meister, Richard. 1995 Farm Chemicals Handbook. Meister Publishing Company. Willoughby, USA. 922 p.18. EPA. Technical Fact Sheets on: Glyphosate. National Primary Drinking Water Regulations.19. U.S. Department of Agriculture, Forest Service by Information Ventures, Inc. Glyphosate, Pesticide Fact Sheets. November 1995.20. Guidelines for drinking-water quality, 2nd ed. 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* Dr. Jorge KaczewerUniversidad Nacional de Buenos Aires

jueves, 22 de marzo de 2018

Daño broncopulmonar por inhalación masiva de amoniaco

Daño broncopulmonar por inhalacion masiva de amoniaco

Intoxicacion por amoniaco

El amoníaco es un gas fuerte e incoloro. Si el gas se disuelve en agua, se denomina amoníaco líquido. La intoxicación puede ocurrir si se inhala dicho gas. La intoxicación también puede ocurrir si usted ingiere o toca productos que contengan cantidades muy grandes de amoníaco.
ADVERTENCIA: nunca mezcle amoníaco con blanqueador. Esto causa la liberación de gas cloro tóxico, que puede ser mortal.
Este artículo es solamente informativo. NO lo use para tratar ni manejar una exposición real a un tóxico. Si usted o alguien con quien usted se encuentra sufre una exposición, llame al número local de emergencia (911 en los Estados Unidos), o puede comunicarse directamente con el centro de toxicología local llamando al número nacional gratuito de ayuda (Poison Help) 1-800-222-1222 desde cualquier parte de los Estados Unidos.

Elemento tóxico

El ingrediente venenoso es:
  • Amoníaco

Dónde se encuentra

Amoníaco puede encontrarse en:
  • Gas amoníaco
  • Algunos limpiadores domésticos
  • Algunos linimentos
  • Algunos fertilizantes
Nota: es posible que esta lista no los incluya a todos.

Síntomas

Los síntomas pueden afectar muchas partes del cuerpo.
Vías respiratorias, pulmones y tórax:
  • Tos
  • Dolor torácico (intenso)
  • Opresión en el pecho
  • Dificultad para respirar
  • Respiración acelerada
  • Sibilancias
Síntomas en todo el cuerpo:
  • Fiebre
Ojos, oídos, nariz, boca y garganta:
  • Lagrimeo y ardor en los ojos
  • Ceguera temporal
  • Dolor de garganta (intenso)
  • Dolor en la boca
  • Hinchazón de los labios
Corazón y sangre:
  • Pulso débil y rápido
  • Desmayo y shock
Sistema nervioso:
  • Confusión
  • Dificultad para caminar
  • Mareos
  • Falta de coordinación
  • Inquietud
  • Estupor (nivel alterado de conciencia)
Cutáneos:
Estómago y tracto gastrointestinal:
  • Dolor abdominal intenso
  • Vómitos

Tratamiento en el hogar

NO provoque el vómito en la persona, a menos que así lo indique el centro de toxicología o un proveedor de atención médica. Busque asistencia médica inmediata.
Si el químico está en la piel o en los ojos, enjuague con agua abundante al menos por 15 minutos.
Si la persona ingirió el químico, dele una pequeña cantidad de agua o leche inmediatamente, a menos que el proveedor de atención médica diga lo contrario. NO suministre leche ni agua si la persona presenta síntomas que dificulten la deglución (como vómitos, convulsiones o disminución de la lucidez mental).
Si la persona inhaló el tóxico, trasládela inmediatamente a un sitio donde pueda tomar aire fresco.

Antes de llamar a emergencias

Determine la siguiente información:
  • Edad, peso y estado de la persona
  • Nombre del producto (con sus ingredientes y concentración, si se conocen)
  • Hora en que fue ingerido
  • Cantidad ingerida

Centro de Toxicología

Se puede comunicar con el centro de toxicología local llamando al número nacional gratuito (Poison Help) 1-800-222-1222 desde cualquier parte de los Estados Unidos. Esta línea gratuita le permitirá hablar con expertos en intoxicaciones, quienes le darán instrucciones adicionales.
Se trata de un servicio gratuito y confidencial. Todos los centros de toxicología locales en los Estados Unidos utilizan este número. Usted debe llamar si tiene cualquier inquietud acerca de las intoxicaciones o la manera de prevenirlas. NO es necesario que se trate de una emergencia. Puede llamar por cualquier razón, las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Lo que se puede esperar en la sala de urgencias

El proveedor medirá y vigilará los signos vitales de la persona, incluso la temperatura, el pulso, la frecuencia respiratoria y la presión arterial. Se harán exámenes de sangre y orina. La persona puede recibir:
  • Soporte para la respiración y las vías respiratorias, incluso oxígeno. En casos extremos se puede introducir una sonda a través de la boca hasta los pulmones para evitar la succión. Se necesitará entonces un respirador artificial.
  • Broncoscopia, lo cual es introducir una cámara en la garganta, bronquios y pulmones para buscar quemaduras en estos tejidos.
  • Radiografía del tórax.
  • ECG (electrocardiograma o trazado cardíaco).
  • Endoscopia: colocación de una cámara a través de la garganta para visualizar las quemaduras en el esófago y el estómago.
  • Líquidos por vía intravenosa (IV).
  • Medicamentos para tratar los síntomas.

Expectativas (pronóstico)

El daño está relacionado con la cantidad y potencia (concentración) del amoníaco. La mayoría de los productos de limpieza domésticos son relativamente suaves y causan poco o leve daño. Los productos de limpieza industriales potentes pueden causar quemaduras y lesiones graves.
El hecho de sobrevivir después de las 48 horas indica frecuentemente que es posible la recuperación. Las quemaduras químicas ocurridas en el ojo se curan por lo general, aunque es posible que se produzca ceguera permanente.


Referencias

Kulig K. General approach to the poisoned patient. In: Marx JA, Hockberger RS, Walls RM, et al, eds. Rosen's Emergency Medicine. 8th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2014:chap 147.
Levine MD, Zane R. Chemical injuries. In: Marx JA, Hockberger RS, Walls RM, et al, eds. Rosen's Emergency Medicine. 8th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2014:chap 64.
Nelson LS, Hoffman RS. Inhaled toxins. In: Marx JA, Hockberger RS, Walls RM, et al, eds. Rosen's Emergency Medicine. 8th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2014:chap 159.

Las anfetaminas

Trastornos Adictivos 2008;10:166-74 - DOI: 10.1016/S1575-0973(08)76363-3
Las anfetaminas
P. Robledoa
a Universidad Pompeu Fabra e IMIM. Barcelona. Espa??a.
Resumen
Objetivo. Las anfetaminas son aminas simpatomiméticas de fórmula química estructural semejante a la adrenalina. Las más utilizadas, de donde derivan las más modernas drogas de este grupo, son el sulfato de d-anfetamina (dexedrina) y el sulfato de anfetamina racémica (benzedrina). Material y métodos. Se revisa la neurobiología, acciones farmacológicas, toxicidad e indicaciones de la anfetaminas. Resultados. Producen estimulación del sistema nervioso simpático con incremento del diámetro pupilar (midriasis), sequedad de boca, sudoración, temblor, tensión mandibular (trismo), movimientos masticatorios o rechinar de dientes (bruxismo) y un ligero incremento de la temperatura corporal. Aumentan la presión arterial y la frecuencia cardíaca (palpitaciones o taquicardia). Son sustancias liposolubles que pasan bien las membranas celulares y atraviesan la barrera hematoencefálica y la placenta. A nivel del sistema nervioso central producen sensación de alerta, estimulación, mejoría del rendimiento intelectual y de la ejecución de tareas manuales, sensación de energía, disminución del cansancio, del sueño y del hambre. Tienen un gran potencial de abuso y pueden causar dependencia. La acción de las anfetaminas involucra a varios neurotransmisores como son la dopamina, la serotonina, la adrenalina y la noradrenalina. Su acción consiste principalmente en aumentar los niveles sinápticos de monoaminas por varios mecanismos, incluyendo el intercambio por difusión a través de los transportadores de membrana, la perturbación del transportador vesicular de monoaminas, inhibición de la monoamino oxidasa (MAO) y promoción de la síntesis de neurotransmisor. El consumo repetido de anfetaminas se asocia a la aparición de fenómenos de tolerancia, sensibilización y dependencia. En seres humanos, la administración repetida de anfetaminas puede producir perturbaciones persistentes a nivel cognitivo y emocional y pueden aparecer cuadros psicóticos aun después de la retirada de la droga. El uso repetido de metanfetamina puede producir neurotoxicidad evidenciada por alteraciones persistentes a nivel neuroquímico y neuronal incluyendo lesiones en los axones y terminaciones que contienen monoaminas. Conclusiones. Las indicaciones terapéuticas actuales de las anfetaminas son muy reducidas. No se recomiendan para reducir el hambre en el tratamiento de la obesidad. Las dos únicas indicaciones para su uso son el tratamiento de la narcolepsia y del déficit de atención infantil. En estos niños la sustancia más utilizada es el metilfenidato.
Palabras clave
metanfetamina, neurotoxicidad, tolerancia, sensibilización, dependencia, refuerzo
Origen de la anfetamina
La anfetamina fue sintetizada por primera vez en 1887 por L. Edelano. En 1920, Gordon Alles descubrió que el compuesto original, el sulfato de anfetamina y su dextroisómero, aún más activo, el sulfato dextroanfetamínico, poseían la capacidad de estimular el sistema nervioso central (SNC). En 1931 comenzaron a estudiarla en laboratorios farmacéuticos de los Estados Unidos y cinco años después, durante la Ley Seca, Smith Kline & French, la empresa farmacéutica que adquirió las patentes de Alles, la introdujo en la práctica médica bajo el nombre comercial de Benzedrina® (bennies para los asiduos). Casi enseguida salió al mercado su isómero más activo, la dextroanfetamina comercializada como Dexedrina®(dexies). Después de su inclusión en las listas de sustancias controladas, ambos tipos de anfetamina aparecieron en el mercado negro norteamericano bajo apelativos relacionados con sus efectos subjetivos tales como speed (velocidad) y uppers (activadores).
Estructura y clasificación
Las anfetaminas son aminas simpatomiméticas, de fórmula química estructural semejante a la adrenalina (fig. 1). Las dos anfetaminas más utilizadas, de donde derivan las más modernas drogas de este grupo son: el sulfato de d-anfetamina o d-fenil-isopropilamina (dexedrina), que corresponde al isómero dextrógiro de esta sustancia, y el sulfato de anfetamina racémica (benzedrina) (fig. 2). El compuesto dextrógiro (dexedrina o d-benzedrina) es dos veces más activo que el compuesto racémico (benzedrina) y cuatro veces más activo que el levógiro. Desde el punto de vista farmacológico, a medida que un compuesto de estructura química semejante a la adrenalina se va apartando de ella para aproximarse a las anfetaminas, éste va aumentando su actividad estimulante del SNC y disminuyendo su actividad sobre la periferia del organismo (sistema neurovegetativo).

Figura 1. Estructura química de la adrenalina.

Figura 2. Estructura química de la dl-anfetamina.
Entre los preparados psicoestimulantes anfetamínicos más utilizados destacan la anfetamina, fentermina, clorfentermina y metanfetamina (fig. 3), este último de gran importancia, pues es la base del grupo de MDMA (3,4-metilenodioximetanfetamina; éxtasis). También han ido surgiendo una serie de compuestos que pertenecen al grupo de aminas heterocíclicas no anfetamínicas, obtenidos a partir del ácido piperdinacético, como el metilfenidato y el pripadol. Otras aminas heterocíclicas son el facetoterano y la fenmentracina. Estos fármacos son relativamente recientes, aunque la planta de la que procede la efedrina (Catha edulis) ya había sido utilizada desde la antigüedad en el tratamiento del asma. A partir de los años sesenta la publicidad pone de nuevo en auge el consumo de anfetaminas debido a sus propiedades inhibidoras del apetito (anorexígenas).

Figura 3. Estructura química de la anfetamina y algunos derivados.
Mecanismos de acción
Las anfetaminas tienen un mecanismo de acción que involucra a varios neurotransmisores como son la dopamina, la serotonina, la adrenalina y la noradrenalina.
Incremento de la liberación de dopamina
El aumento de la concentración del neurotransmisor en el espacio sináptico se produce tanto por bloqueo de la recaptación, en un mecanismo similar al de la cocaína pero con un punto de fijación diferente, como por aumento de la liberación, ya que la d-anfetamina puede penetrar en la neurona y desplazar a la dopamina de sus depósitos citoplasmáticos no granulares (fig. 4), con la consiguiente depleción del neurotransmisor1,2.

Figura 4. Esquema del mecanismo de acción de las anfetaminas sobre los sistemas de neurotransmisión dopaminérgico y noradrenérgico. DA: dopamina; NA: noradrenalina.
Este aumento de dopamina en las áreas del hipotálamo lateral regula de forma dosis-dependiente la sensación de apetito. Mientras que los niveles elevados de dopamina en las vías nigroestriatales y mesocorticolímbicas (fig. 5) han sido implicados en las propiedades psicoestimulantes y gratificantes de la anfetamina.

Figura 5. Esquema de la vía dopaminérgica mesocorticolímbica. ATV: área tegmental ventral.
Inhibición en la recaptación de serotonina
La anfetamina aumenta las concentraciones extracelulares de serotonina3 por desplazamiento del neurotransmisor de su transportador presináptico específico. Cuando la anfetamina se une a los transportadores de serotonina, por una parte evita que ésta pueda entrar en el terminal y por otra invierte el mecanismo de recaptura de modo tal que la serotonina sale al espacio sináptico. Este mecanismo parece más selectivo para fármacos como la fenfluramina y la dexfenfluramina, los cuales también liberan serotonina de sus depósitos intracelulares y son capaces de activar receptores 5-HT1. El aumento de serotonina también interviene en el efecto anorexígeno producido por las anfetaminas.
Aumento de la liberación de noradrenalina
Las anfetaminas facilitan la liberación de noradrenalina al ser transportadas hasta las terminaciones nerviosas por el mecanismo de recaptación (fig. 4). Una vez en las terminaciones nerviosas son captadas por el transportador vesicular a cambio de noradrenalina, que se escapa al citosol. Sólo actúan débilmente sobre los receptores adrenérgicos. Dicho mecanismo explicaría en parte los efectos centrales de las anfetaminas, como incremento de la actividad motora, la disminución del cansancio y los efectos periféricos que acompañan a estos fármacos, como son taquicardia, sudoración y dificultad en la micción.
Perturbación del transportador vesicular de monoaminas
El transportador vesicular de monoaminas (VMAT2) se localiza principalmente en el SNC y es el responsable del transporte de las monoaminas presentes en el citoplasma hacia las vesículas de almacenamiento. Las anfetaminas pueden interrumpir el gradiente de protones existente en las membranas de estas vesículas sinápticas y así también su funcionamiento. De esta forma invierten el flujo de estos transportadores produciendo un aumento de las concentraciones citoplasmáticas de noradrenalina, dopamina y serotonina. Puesto que el VMAT2 puede ejercer un papel revelante en la estimulación locomotriz y en las propiedades reforzantes producidas por las anfetaminas, sería una diana para el desarrollo de estrategias terapéuticas para los procesos adictivos relacionados con el uso de psicoestimulantes4.
Efectos farmacológicos de las anfetaminas
A nivel periférico
Las anfetaminas producen vasoconstricción periférica y, como resultado, un aumento de la presión arterial tanto sistólica como diastólica. Incrementa la frecuencia cardíaca por acción beta adrenérgica, aunque también puede disminuir por vía refleja. A nivel del músculo liso contrae el músculo radial del iris dando lugar a una midriasis y a un aumento de la presión intraocular. El peristaltismo se ve disminuido, así como las secreciones. Relaja la musculatura bronquial por una acción beta adrenérgica. Contrae el esfínter de la vejiga, dificultando de esta manera la micción.
A nivel del sistema nervioso central
Las anfetaminas producen sensación de alerta, estimulación, mejoría del rendimiento intelectual y de la ejecución de tareas manuales, sensación de energía, disminución del cansancio, del sueño y del hambre. Tienen un gran potencial de abuso y pueden causar dependencia. En animales de experimentación las anfetaminas producen un aumento dosis-dependiente de la actividad locomotora, y a altas dosis producen estereotipias. Se ha sugerido que en seres humanos los atracones podrían ser una manifestación de las conductas estereotipadas de los animales.
Tolerancia
Tanto los efectos subjetivos como los objetivos sufren el fenómeno de tolerancia tras el consumo repetido de las anfetaminas y sus derivados, de modo que se requiere mayor dosis para conseguir el mismo efecto.
Esta tolerancia se puede instaurar de forma crónica o aguda (taquifilaxia). El mecanismo propuesto para la tolerancia o desensibilización consiste en una fosforilación del receptor que induce un desacoplamiento entre la proteína G y el receptor propiamente dicho5. Tanto la tolerancia crónica como la aguda son responsables, en parte, del abuso que se tiende a hacer de los derivados anfetamínicos, por la búsqueda de los efectos estimulantes. La taquifilaxia por su parte puede dar lugar a una sobredosis, poniendo en peligro la vida del consumidor. La tolerancia cruzada entre los agentes simpaticomiméticos tipo anfetamina se ha observado clínicamente, y la tolerancia cruzada entre el efecto anoréxico de la cocaína y de la anfetamina se ha demostrado en ratas. Además, se ha descrito una tolerancia inversa o sensibilización, característica del consumo de derivados anfetamínicos y que se manifiesta como un estado de sobredosis tras la ingesta de las dosis habituales.
Sensibilización
La sensibilización conductual se refiere al incremento de la respuesta a la anfetamina tras su administración repetida. El área tegmental ventral (ATV) ha sido implicada en la inducción de la sensibilización conductual producida por las anfetaminas6. La expresión de la sensibilización se debe, supuestamente, a una desensibilización de los receptores dopaminérgicos D2 presinápticos, los cuales modulan negativamente la liberación de dopamina en algunas áreas cerebrales como el núcleo accumbens. Así, la administración de la droga supondrá un incremento mayor en la dopamina sináptica, con el consiguiente aumento en la intensidad del efecto. La sensibilización puede ser duradera y parece que se instaura más rápidamente cuando la droga se administra de forma intermitente. Recientemente se ha descrito otro mecanismo que intenta explicar la sensibilización. Así, las anfetaminas (d-anfetamina y fenfluramina) son capaces de utilizar el transportador presináptico para la serotonina desplazándola, y de esta manera impedir la fosforilación que conduce a una distribución intracelular del mismo, e incrementar el número de transportadores disponibles en la membrana para posteriores dosis de fármaco. Esta redistribución de las proteínas recaptadoras en la membrana puede representar algunos de los cambios moleculares implicados en la sensibilización a los efectos estimulantes. Este fenómeno se considera responsable de los estados psicóticos que en ocasiones acompañan al consumo de estas drogas.
Dependencia
Inicialmente las anfetaminas se consumen en dosis única y producen euforia y refuerzo (fase de inicio) debido fundamentalmente a su capacidad para liberar dopamina en los terminales dopaminérgicos de la vía mesocorticolímbica (núcleo accumbens y corteza prefrontal). Cuando aumenta el consumo (fase de consolidación), aparece la tolerancia que puede superarse con aumentos de las dosis o cambiando la vía de administración. En esta etapa se inicia la depleción de dopamina. La tolerancia se va incrementando y se inicia el consumo en forma de atracones (binges) para poder mantener la euforia. El atracón dura unas 12-48 horas y termina con el agotamiento del sujeto, que precisa varios días para recuperarse. En esta fase los niveles de dopamina están muy disminuidos y posiblemente existe alteración neuronal.
Los criterios generales de abuso (consumo menos frecuente que el de la dependencia) del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders IV (DSM-IV) son válidos para las anfetaminas y las drogas de síntesis. Se observa un incumplimiento de las obligaciones, consumo en situaciones de riesgo y pueden tener problemas legales, sociales e interpersonales por este consumo y sus consecuencias.
También son aplicables para las anfetaminas los criterios generales de dependencia del DSM-IV. La dependencia de anfetaminas se acompaña de tolerancia intensa, abstinencia y abandono de actividades habituales. Aparece una necesidad irresistible de consumo (craving). Es frecuente la aparición de cuadros psicóticos con el consumo. El cese brusco del consumo crónico de anfetaminas se caracteriza por la aparición de un síndrome de abstinencia con distintas fases. La inicial (crash) comienza a las pocas horas y dura hasta los 9 días. Aparece disforia, depresión, anergia, agitación, ansiedad, insomnio, hipersomnolencia, hiperfagia y un intenso deseo de consumir. La fase intermedia o de abstinencia aparece entre 1 y 10 semanas. Al principio se manifiesta con fatiga, falta de energía, anhedonia y depresión. El deseo de consumo va decreciendo y si no existe recaída van mejorando progresivamente los síntomas depresivos. En la tercera fase, que es indefinida, pueden aparecer intensos episodios de craving relacionados habitualmente con señales condicionadas y que pueden hacer recaer al paciente. En sujetos que han consumido grandes dosis puede aparecer ideación suicida. Un cuadro similar se ha descrito para la cocaína. No existe un tratamiento farmacológico específico para la dependencia de anfetaminas. Como parece que podría existir una disminución de dopamina durante la abstinencia se han utilizado desde agonistas dopaminérgicos a antidepresivos. Los resultados con psicofármacos son desalentadores. La psicoterapia puede resultar de utilidad. Los trastornos inducidos por anfetaminas se tratan de forma sintomática, los antipsicóticos para las manifestaciones psicóticas y los ansiolíticos para la ansiedad y la crisis de angustia o trastorno de angustia. Los efectos farmacológicos de la metanfetamina han sido revisados recientemente7.
Neurotoxicidad de la metanfetamina
La neurotoxicidad inducida por sustancias se define como un cambio estructural o funcional nocivo en el SNC. Así, la neurotoxicidad producida por las anfetaminas normalmente se refiere a alteraciones persistentes a nivel neuroquímico y neuronal, incluyendo lesiones en los axones y terminaciones que contienen monoaminas. En ratas y monos la administración de metanfetamina produce una disminución de dopamina y de sus metabolitos8. En ratas la metanfetamina también reduce los niveles de serotonina, los lugares de recaptación de la dopamina y de la serotonina, reduce la actividad de enzimas implicadas en la síntesis del neurotransmisor (tirosina hidroxilasa y/o triptófano hidroxilasa) y produce alteraciones morfológicas en las neuronas9. Los cambios estructurales en las neuronas se observan en los axones, e incluyen la aparición de varicosidades y una disminución y empobrecimiento de los mismos. Los factores que influyen en el desarrollo de la neurotoxicidad a la metanfetamina incluyen las dosis utilizadas, el número de exposiciones a la droga, el intervalo entre dosis y la cantidad de tiempo que las neuronas están expuestas a la droga. Aunque los datos en seres humanos son muy limitados, algunos estudios indican que la metanfetamina en el hombre puede producir neurotoxicidad dopaminérgica persistente asociada a cambios funcionales, pero también se ha observado cierta regeneración de las neuronas afectadas transcurridos varios meses después del cese de toma de la droga10.
Estudios neurobiológicos en animales de laboratorio
Efectos sobre la actividad locomotora
Las anfetaminas producen estimulación central11, término que se utiliza para designar sus efectos sobre la actividad locomotora de los animales y sobre el sueño y la actividad electroencefalográfica. Inicialmente, la anfetamina induce un estado de alerta acompañado por un aumento de la conducta exploradora, acicalamiento, locomoción vertical y horizontal, seguido de una disminución de estas actividades a favor de conductas estereotipadas (dosis respuesta en forma de U invertida). Los estudios neuroanatómicos muestran que el aumento en la actividad locomotora producido por las anfetaminas depende del sistema dopaminérgico nigroestriatal y mesolímbico. Además, la liberación central de noradrenalina puede ser importante en la hiperlocomoción. Por otra parte, las estereotipias parecen estar mediadas por la liberación de dopamina recién sintetizada en las vías dopaminérgicas nigroestriatal y mesolímbica, y son reguladas por un balance entre el sistema dopaminérgico y colinérgico.
Efectos sobre la conducta agresiva
Los efectos de la anfetamina sobre la conducta agresiva en animales son complejos y dependen de la dosis administrada y del paradigma experimental utilizado. También es importante el papel que desempeñan en estos efectos los factores ambientales y los determinantes genéticos. Tanto en animales como en seres humanos las anfetaminas pueden producir episodios de agresividad extrema como también un aislamiento de todo intercambio social. Los mecanismos neurobiológicos implicados en los múltiples efectos de la anfetamina sobre la conducta agresiva han sido relacionados con aquéllos relevantes a sus propiedades psicoestimulantes. Uno de los paradigmas que se utiliza para estudiar los efectos de estas sustancias en la conducta agresiva es la prueba del intruso. En esta prueba se producen confrontaciones entre un animal residente y un intruso y se examinan conductas de validez biológica como son la sumisión, la conducta defensiva, el ataque y la huida. Así, se ha demostrado que la anfetamina aumenta la conducta defensiva y de huida en varias condiciones experimentales y en diferentes especies animales, y este efecto no parece ser mediado por el sistema dopaminérgico central. Sin embargo, los antagonistas dopaminérgicos sí revierten los efectos potenciadores de una conducta agresiva producida por la administración aguda de anfetamina en dosis bajas12.
Efectos sobre el aprendizaje
La mayoría de los estudios en animales sugieren que la anfetamina no perturba el aprendizaje, y en algunas condiciones puede hasta mejorarlo. Sin embargo, existen también datos que muestran efectos deletéreos13. Lo que sí está bien establecido es que la adquisición de un aprendizaje bajo el efecto de la anfetamina se recuerda mejor si se administra anfetamina en lugar de salino el día de la prueba. Además, durante la retirada de la anfetamina aparecen perturbaciones de la conducta aprendida bajo los efectos de la anfetamina. Así, se ha demostrado que el estado interno que produce la anfetamina en el animal influye en el aprendizaje de las tareas aprendidas bajo esta droga (state-dependent learning). Este estado interno sirve como un estímulo discriminativo. Estudios neurofarmacológicos muestran que el estado inducido por la anfetamina está mediado por el sistema de neurotransmisión dopaminérgico a nivel de la vía mesolímbica. Un hecho importante es que las propiedades discriminativas de la anfetamina no han sido asociadas a sus efectos psicoestimulantes14.
Efectos reforzadores positivos
Para evaluar los efectos «recompensantes» de la anfetamina se ha utilizado la técnica de autoestimulación intracerebral. Ésta se basa en el hecho de que una estimulación eléctrica en ciertas áreas cerebrales produce una sensación placentera. Una propiedad común que tienen las drogas de abuso es la de facilitar la estimulación eléctrica de dichos centros debido a sus propiedades euforizantes. La anfetamina produce un aumento de la autoestimulación intracraneal y una disminución del umbral de corriente necesario para mantener esta conducta15. El mecanismo neuroquímico implicado en este efecto parece ser una interacción entre la liberación central de dopamina y noradrenalina16. Por otro lado, muchos de los estudios que evalúan el potencial adictivo de las drogas se basan en la estimación de sus propiedades reforzantes, ya que son éstas las que fundamentalmente contribuyen a su búsqueda compulsiva y a su abuso. Así, el potencial reforzante de una droga, determinado mediante el paradigma de autoadministración intravenosa de drogas en animales, es el más claro indicador de su potencial adictivo en seres humanos. En este sentido, se ha demostrado que la anfetamina induce la conducta de autoadministración en ratas17 y monos18. La anfetamina parece ejercer sus propiedades reforzantes por medio de su acción sobre las neuronas dopaminérgicas mesolímbicas. Así, la administración periférica de anfetamina aumenta los niveles extracelulares de dopamina en el núcleo accumbens de ratas2 y la destrucción de los terminales dopaminérgicos en el núcleo accumbens bloquea la autoadministración de anfetamina. Existen diversos estudios que muestran que los tratamientos con anfetaminas que producen sensibilización de las neuronas dopaminérgicas mesolímbicas aumentan la conducta de búsqueda y autoadministración de psicoestimulantes19. También se ha mostrado que la estimulación de los receptores ácido gamma aminobutírico B (GABAB) por medio de la administración periférica de baclofén reduce la autoadministración de anfetamina y las concentraciones extracelulares de dopamina en el núcleo accumbens de la rata20.
Efectos en el ser humano
Efectos subjetivos
La administración de las principales anfetaminas en el hombre produce efectos estimulantes, con sensación de bienestar, euforia, energía, reducción del cansancio y del sueño, sensación de alerta, mejoría del rendimiento intelectual y psicomotor y disminución del hambre. Los efectos se inician una hora después de su administración, son máximos entre 1-3 horas y pueden persistir hasta 8-12 horas21. Al desaparecer los efectos agradables puede existir una sensación de bajón (crash), con disforia, cansancio, depresión, decaimiento, irritabilidad, insomnio o somnolencia. Estos bajones son más intensos si el consumo de anfetaminas ha sido alto o se ha consumido de forma repetida. Es frecuente que se consuman de forma compulsiva (atracón) durante uno o dos días, hecho que deja al individuo en un estado de agotamiento físico y mental (bajón). Éste puede tardar varios días en recuperarse hasta comenzar otro atracón.
Farmacocinética
La anfetamina se absorbe rápidamente después de su ingestión oral. Los niveles más altos en plasma se producen de 1 a 3 horas, dependiendo de la actividad física y de la cantidad de comida que se encuentre en el estómago. Su completa absorción se produce normalmente a las 4 o 6 horas de ser ingerida. Las anfetaminas se concentran en el riñón, los pulmones, el líquido cefalorraquídeo y el cerebro. Son sustancias altamente lipofílicas que cruzan fácilmente la barrera hematoencefálica. El volumen de distribución normal es de 5 l/kg de peso corporal. En condiciones normales, aproximadamente el 30% de la anfetamina es excretada en la orina sin metabolizarse. Sin embargo, esta excreción varia dependiendo del pH de la orina. Si ésta presenta un pH ácido (pH 5,5-6,0), la eliminación es predominantemente por excreción urinaria y casi el 60% de la dosis excretada no es modificada por el riñón. Si el pH es alcalino (pH 7,5-8,0) la eliminación es predominantemente por deaminación y menos del 7% es excretada sin cambios. La vida media oscila ente 16 y 31 horas. La principal vía metabólica de la anfetamina implica su deaminación por el citocroma P450 para formar la para-hidroxianfetamina y la fenilacetona. Este último compuesto se oxida a ácido benzoico y es excretado conjugado con ácido glucurónico o glicina. Pequeñas cantidades de anfetamina son convertidas a norepinefrina por oxidación. La hidroxilación produce un metabolito activo, el O-hidroxinorepinefrina, el cual actúa como un pseudotransmisor y puede mediar algunos efectos de la droga, especialmente en consumidores crónicos.
Interacciones con otros fármacos
Acetazolamida: puede aumentar las concentraciones plasmáticas de anfetamina.
Alcohol: puede aumentar las concentraciones plasmáticas de anfetamina.
Ácido ascórbico: al disminuir el pH urinario puede incrementar la excreción de anfetamina.
Furazolidona: las anfetaminas pueden inducir una respuesta de hipertensión en los pacientes tratados con furazolidone.
Guanetidina: las anfetaminas inhiben la respuesta antihipertensiva de la guanetidina.
Haloperidol: existe evidencia limitada indicando que el haloperidol puede inhibir los efectos de la anfetamina. Sin embargo, la importancia clínica de esta interacción no está bien establecida.
Carbonato de litio: existe algún caso aislado indicando que esta sustancia puede inhibir los efectos de la anfetamina.
Monoamino oxidasa (MAO): las anfetaminas provocan una reacción de hipertensión en pacientes tratados con inhibidores de la MAO.
Noradrenalina: el abuso de la anfetamina puede aumentar la reacción vasoconstrictora de la noradrenalina.
Fenotiazinas: la anfetamina puede inhibir el efecto antipsicótico de estas sustancias y las fenotiazinas pueden inhibir el efecto anoréctico de la anfetamina.
Bicarbonato de sodio: altas dosis de esta sustancia inhiben la eliminación de anfetamina, aumentando así sus efectos.
Consumo de tabaco: la anfetamina parece inducir un aumento dosis-dependiente del consumo de tabaco.
Antidepresores tricíclicos: teóricamente aumentan el efecto de la anfetamina. Sin embargo, no existe evidencia clínica de este hecho.
Efectos adversos en el ser humano
Los efectos indeseables son en parte consecuencia de los efectos farmacológicos. Éstos pueden aparecer en cualquier momento, hasta el punto de que dosis bien toleradas un día pueden no serlo otro día, y provocar efectos indeseables. Debe tenerse en cuenta que muchos consumidores toman en una misma noche varias pastillas junto a otras sustancias. En ocasiones es difícil discernir la causa de la toxicidad. Básicamente los efectos indeseables pueden observarse en dos niveles:

1. A nivel cardiovascular. Pueden causar hipertensión arterial, taquicardia, arritmias graves, isquemia miocárdica (angina) e infarto agudo de miocardio. Se asocian con un aumento de la incidencia de hipertensión pulmonar. Puede observarse dolor de cabeza, temblor, tensión muscular y mandibular, vértigo, ataxia, distonías, convulsiones y coma. Se han descrito casos de hepatitis tóxica grave con necrosis hepática, que puede obligar a un trasplante de hígado. A nivel digestivo pueden aparecer náuseas y vómitos, íleo paralítico e isquemia intestinal. Entre los efectos potencialmente mortales destacan la hemorragia subaracnoidea, la hemorragia intracraneal, el infarto cerebral y la trombosis del seno venoso cerebral.

2. A nivel psicológico. Puede aparecer disforia, insomnio, irritabilidad, agitación, hostilidad y confusión. Con las anfetaminas es frecuenten la aparición de agresividad, que se traduce en conductas de violencia y de riesgo. Los trastornos psiquiátricos incluyen ansiedad, crisis de angustia, ideas delirantes o de referencia de tipo paranoide y alucinaciones.
Uso terapéutico
Las indicaciones terapéuticas actuales de las anfetaminas son muy reducidas.
No se recomiendan para disminuir el hambre en el tratamiento de la obesidad. Las dos únicas indicaciones para su uso son el tratamiento de la narcolepsia y del déficit de atención infantil. En estos niños la sustancia más utilizada es el metilfenidato.
Agradecimientos
El trabajo de investigación está financiado por el Ministerio del Interior mediante el Plan Nacional Sobre Drogas, por el Instituto de Salud Carlos III (FIS 070709) y mediante la Red de Trastornos Adictivos RD 06/001/001.
La autora declara que no existe conflicto de interés.